Siento que todo el tiempo estoy repitiendo lo mismo, desgastándolo. Pero ya no sé cómo explicar, cómo transmitir, cómo justificar dos palabras que son tan reales que asustan. Tampoco sé cómo agradecer toda esta felicidad que me purifica y da muchísima paz. Verte me da paz. El roce de nuestras manos me da paz. Mirarte y que no estés viendo me da paz.
Vos me das paz. Y esto me hace sentir que sonrío, en gran parte, gracias a vos. (Por eso debe ser que cada vez que sonrío empieza a sonar tu voz en mi mente)... pero nunca fui de buscar muchas explicaciones. Simplemente sé que me quiero arriesgar, que quiero sufrir, que quiero amar, quiero confiar, quiero ser, volar y crecer... pero con vos.
lunes, 19 de abril de 2010
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