Hoy me doy cuenta de que soy más yo que nunca. Hoy vivo y amo mis defectos. Puedo reconocerlos, puedo juzgarme y, aún así -y sin ninguna especie de Dios que me consuele- puedo quererme. Lo que no significa que no me haya querido en un pasado, para nada.
Pero nunca de una manera tan pura, tan grande, tan fuerte. Tan vos y tan yo. Tan nosotros.
Y entre voces que dicen (y que no mienten), frases que rebotan en mi mente y un poco de querer ponerle onda a lo inherte, me despido a estudiar Medios de Comunicación.
P.D.: A pesar de que vengo padeciendo una especie de extraño cansancio que me genera malhumor... Soy feliz. Enteramente feliz.
miércoles, 28 de abril de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

coincido en la posdata, besos meme!
ResponderEliminar